CONSIDERACIONES SOBRE TECNICAS DE INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL EN EL ÁMBITO JURÍDICO

 

Efrén CHAVEZ HERNANDEZ*

 

RESUMEN: Este artículo presenta una aproximación al proceso de investigación jurídica documental, señalando su importancia y proporcionando algunas técnicas para ello. El objetivo es proporcionar al lector ideas concretas que puedan serle útiles en las labores de investigación que tenga encomendadas, sea la elaboración de un trabajo escolar, una tesis de grado, un artículo, libro o ponencia, entre otros. Se destacan aspectos vinculados con el planteamiento del tema, la búsqueda de información y la redacción del mismo.

 

SUMARIO: I. Nota Introductoria. II. La Investigación. III. La Investigación jurídica documental: 1. Etapa Aporética; 2. Etapa Heurística; 3. Etapa de Construcción; 4. Etapa Formal. IV. Conclusiones. V. Bibliohemerografía.

 

I. NOTA INTRODUCTORIA

 

Hablar de las técnicas de investigación documental es algo de suma importancia en la práctica académica, es la forma de mantener vivo el conocimiento que las anteriores generaciones obtuvieron y plasmaron en documentos para su difusión y estudio.

 

Para el estudioso del Derecho es imprescindible conocer y aplicar dichas técnicas en su labor cotidiana, sea como estudiante, académico, litigante, servidor público, funcionario judicial, legislador, etcétera, ya que de ello dependerá que obtenga la información apropiada y oportuna a sus requerimientos. En las escuelas de Derecho, la mayoría de los egresados no obtienen rápidamente el título de licenciado debido a que consideran el proceso de elaboración de la tesis como algo sumamente complejo, pero en realidad es porque no están familiarizados con el procedimiento de la investigación.

 

Es de todos sabido, que en el ámbito jurídico la mayoría de la información se encuentra plasmada en documentos: libros, revistas, leyes, expedientes, instrumentos electrónicos, entre otros, por ello es indispensable conocer algunas técnicas que nos permitan encontrar dicho conocimiento, entenderlo y a su vez trasmitirlo a otros.

 

Para abordar el tema se necesitarían grandes espacios de tiempo, incluso sabemos que “Técnicas de Investigación Jurídica” es una asignatura en la licenciatura o en los estudios de posgrado en cualquier Facultad o Escuela de Derecho, por tanto, en este estudio nos limitaremos a presentar solamente algunos aspectos, pero que considero son de gran valía, quizá los más importantes en el proceso de la investigación. Iniciaremos con una breve descripción del proceso de investigación científica, señalando las etapas, tipos y métodos; posteriormente nos referiremos a la investigación jurídica, enfocándonos en la investigación documental. Dentro de la investigación documental, describiremos las etapas de la investigación; destacemos algunos aspectos de cada una de ellas, en especial la relativa al acopio de información; analizaremos la importancia de la biblioteca jurídica y señalaremos algunas técnicas para recabar la información. Finalmente, dentro de la etapa de redacción, mencionaremos algunas reglas para el manejo de las citas a pie de página.

 

II. LA INVESTIGACIÓN

 

Investigar proviene del prefijo in que significa adentrarse, ir en busca, y vestigium, que significa huella, antecedente o resto. Así pues, como señala Leoncio Lara, la investigación es una actividad humana de carácter social mediante la cual el individuo a través de indicios que le proporcionan las fuentes, descubre o presume la existencia de cosas nuevas, comprobando sus conclusiones. La investigación científica es la que expresa que ésta es la transformación dirigida y controlada de una situación indeterminada en otra unificada determinantemente que se lleva a cabo a través de la aplicación de una técnica específica para la identificación y uso de las fuentes y por medio de la aplicación de un método que permita ordenar las conclusiones en su comprobación y en su demostración.[1]

 

La investigación genera nuevos conocimientos, transforma los ya existentes y los va perfeccionado; esto genera un mayor desarrollo social y el mejoramiento de la calidad de vida de los miembros de dicha sociedad. Para que pueda cumplir con sus objetivos, la investigación debe ser ordenada, sistematizada, empleando los métodos y técnicas que la ciencia considere válidos para comprobar el conocimiento adquirido.

 

Enseguida revisaremos brevemente algunos aspectos relacionados con la investigación, a saber: los procesos, los tipos y los métodos.

 

Procesos de la investigación científica

 

Lara Sáenz considera que en la investigación científica se pueden distinguir tres procesos que corren paralelamente en torno al objeto de investigación: conceptual, técnico y documental. Estos se refieren a tres desarrollos equivalentes: la reflexión que realiza el investigador acerca del objeto; el allegamiento de información sobre dicho objeto y la construcción de nuevas ideas y conocimientos con base en lo reflexionado e investigado; cada uno cuenta a su vez con etapas diferentes pero vinculadas, como veremos a continuación.

 

El primer proceso se denominado conceptuación o proceso conceptual, corresponde a la definición o conocimiento de la naturaleza del objeto seleccionado como tema de investigación; se integra por dos etapas: aporética y teórica. La primera consiste en la actitud reflexiva del agente de la investigación para encontrar los aspectos del objeto que no tienen una explicación clara, es ambigua o carece de explicación; así el investigador plantea supuestos, conjeturas o hipótesis que proporcionen la respuesta a dichos interrogantes. La segunda etapa de este proceso, denominada teórica, consiste en la demostración o verificación de la hipótesis trayendo como consecuencia la posibilidad de generalizar válidamente el contenido de la misma y formular un juicio valedero objetivamente que pueda constituir una teoría.[2]

 

El proceso técnico, segundo proceso que corre paralelamente al de conceptuación, comprende las etapas de información y de planteamiento. La información consiste en el allegamiento que se hace el investigador de las diversas fuentes de conocimiento que están a su alcance respecto al objeto de la investigación. El planteamiento consiste en la identificación de uno o varios problemas, la formalización en la identificación del problema, la formulación de conjeturas y el diseño de la prueba con la especificación de las técnicas para comprobar la hipótesis y métodos para caracterizar genéricamente la demostración.

 

El tercer proceso, denominado documental o de documentación, consiste en la elaboración por parte del investigador en cada etapa, de los instrumentos documentales, las denominadas “fichas” o “unidades de información”, las cuales permitirán la clasificación de la información obtenida. Este proceso también implica la anotación de “fichas constructivas” que contienen todas aquellas acciones, observaciones, fuentes, problemas, hipótesis y comprobación que constituyen los resultados de la investigación y que serán la base del escrito final, de comunicación de los resultados de la investigación.[3]

 

Tipos de investigación

 

Respecto a los tipos de investigación, Laura Cázares señala que existen tres: documental, de campo y experimental. La primera es aquella que depende fundamentalmente de la información recogida en documentos, entendiendo por estos todo aquel material de índole permanente, esto es que se puede acudir como fuente o referencia en cualquier momento o lugar, sin que altere su naturaleza o sentido, para que aporte información o rinda cuentas de una realidad o acontecimiento. Las fuentes documentales suelen ser: libros, revistas, periódicos, tratados, actas notariales; documentos fílmicos, discos compactos, disquetes y otros de índole electrónico, etc. [4]

 

La investigación de campo, o también llamada empírica, es aquella en que el mismo objeto de estudio sirve como fuente de información para el investigador; consiste en la observación directa y en vivo de cosas, comportamiento de personas, circunstancias en que ocurren ciertos hechos; las técnicas normalmente empleadas son: la encuesta, la entrevista, la grabación, la filmación, la fotografía, entre otros.

 

Y la investigación experimental es aquella que se basa en la observación de fenómenos provocados mediante la deliberada combinación de ciertos elementos en circunstancias muy particulares. Los datos obtenidos representan generalmente situaciones efímeras, irrepetibles, cuyos datos sólo tendrían validez en la medida en que el fenómeno pueda nuevamente instrumentarse para producir resultados similares o iguales.[5]

 

En el ámbito jurídico la investigación que predomina es la de tipo documental, sin embargo, también se presenta la investigación empírica.[6]

 

Métodos de investigación

 

Vargas Menchaca señala que método es el conjunto de pasos o etapas vinculadas entre sí para la consecución de un fin; se distingue de técnica, en que esta consiste en la aplicación de conocimientos científicos, técnicos o artísticos para desarrollar, construir, mejorar o lograr un objeto, así el método es continente y la técnica es el contenido.[7] Esto lo podemos interpretar en el sentido de que todo método implica o está compuesto por una serie de técnicas.

 

Aníbal Bascuñan señala que el método es el camino del pensamiento científico para la búsqueda de la verdad, comprende las formulación, la inordinación de juicios en un sistema teóricamente eficaz, y su exposición racionalmente adecuada para el convencimiento o para enseñanza; la técnica, a diferencia del método, no es un modo de pensar, sino un modo de hacer, de ejecutar, que comprende en la variedad de la técnica de investigación, la búsqueda, la individualización y aprovechamiento de las fuentes de conocimiento y el registro, clasificación y señalamiento de los datos que ellas arrojan.[8]

 

Jorge Witker señala que el método científico es un procedimiento de resolución de problemas relativos al conocimiento del mundo; se diferencia de otros métodos por ser capaz de autocorregirse, es decir de ser apto para cuestionar sistemáticamente lo que ha propuesto. [9]

 

Otros métodos aplicables en la investigación son el inductivo, deductivo, analítico, sintético, sociológico, histórico, económico, el método jurídico.

 

A continuación revisaremos el proceso de la investigación jurídica enfocado a la investigación documental.

 

III. LA INVESTIGACIÓN JURÍDICA DOCUMENTAL

 

La investigación jurídica es el conjunto de actividades tendientes a la identificación, individualización, clasificación y registro de las fuentes de conocimiento de lo jurídico en sus aspectos sistemático, genético y filosófico.[10]

 

Azúa Reyes divide el proceso de investigación jurídica en cuatro etapas:

 

1.                           Aporética: Incluye el planteamiento del problema, la elección del tema y la formulación de hipótesis.

2.                           Heurística: Comprende la búsqueda de información en las bibliotecas, hemerotecas, centros de información legislativa y jurisprudencial; y las técnicas para la recopilación de dicha información: fichas bibliográficas, fichas de trabajo.

3.                           Construcción: Implica la organización del material de trabajo, la elaboración del plan de trabajo y orden de exposición.

4.                           Parte formal: Abarca la redacción y todos los aspectos relativos a ella: el aparato documental (notas a pie de página, abreviaturas y latinismos, requisitos de forma, entre otros).

 

En este apartado presentaremos una breve reflexión sobre las etapas de la investigación documental, resaltando algunos aspectos poco tratados por los especialistas en la materia, o bien de gran controversia entre los mismos, a fin de manifestar nuestra apreciación de acuerdo a la propia experiencia

 

1. Etapa Aporética

 

Como señalamos, esta etapa abarca la elección del tema, el planteamiento del problema, la formulación de hipótesis, y elaboración del plan de trabajo.

 

Se le denomina “aporética”, viene del griego “aporía”, dificultad, problema. En ámbito jurídico existen ciertas contradicciones que plantean problemas, que pueden ser objetos de una investigación, a saber: cuando una norma jurídica no concuerda con una necesidad según la valoración que se hace de ésta, cuando dos o más normas jurídicas o cuerpos legislativos son incompatibles entre sí, cuando hay incompatibilidad entre dos o más posturas de la doctrina., entre otros.[11]

 

Respecto a la elección del tema, existen diversos consejos para la selección del mismo, por ejemplo: aquellos de mayor interés para el investigador; los temas en los que cuente con un mayor dominio, aquellos en los que tenga cierta experiencia teórica o práctica, aquellos que han sido poco desarrollados por la doctrina, aquellos que tengan gran relevancia en la sociedad sea por la novedad de los mismos o por el acontecimiento de ciertos hechos; aquellos en los que esté interesada alguna institución en particular, que pueda acoger la investigación, entre otros.

 

El planteamiento requiere precisión en el problema, limitarlo en el tiempo y en el espacio, debe ser algo concreto para que pueda ser un estudio profundo. No deberá abarcar muchos aspectos, sino algunos definidos perfectamente; el tema debe estar al alcance de los recursos y fuentes de información de que dispone el investigador.

 

Una vez identificado el problema y delimitado, se plantearán las hipótesis las cuales tratará de explicar el problema y, en su caso, proponer una solución concreta al mismo.

 

Posteriormente se procederá a la elaboración de un plan o esquema de trabajo que contendrá los diferentes aspectos a desarrollar, esto también se le conoce como el “capitulado” el cual ciertamente debe contener algunos aspectos indispensables:

 

·        Antecedentes (históricos y legislativos)[12]

·        Concepto, características del objeto de estudio y diferencias con otras figuras

·        Su regulación en el derecho positivo

·        Su regulación en el derecho comparado

 

Lo anterior precedido de la introducción y finalizando con las conclusiones, relación de fuentes consultadas y anexos, en su caso.

 

Este esquema será provisional, ya que a lo largo de la investigación se harán las modificaciones que sean pertinentes.

 

2. Etapa Heurística

Esta etapa de la investigación consistente en el acopio de datos recibe el nombre de heurística, término que proviene del eurisko, que significa búsqueda, encuentro. La heurística es la disciplina científica que proporciona las reglas y experiencias conducentes a la búsqueda, individualización, clasificación, crítica, interpretación, aprovechamiento y registro de las fuentes del conocimiento científico y delos datos que ellas contienen, cualquiera que sea la ciencia que reciba el beneficio de la investigación. [13]

 

Existen algunas clasificaciones de las fuentes del conocimiento jurídico: fuentes formales y materiales. Las primeras son aquellas que se encuentra dotadas de fuerza obligatoria en virtud de un ordenamiento constitucional o legislativo (Constitución, Tratados Internacionales, leyes federales y locales, decretos, reglamentos, jurisprudencia, etcétera). Las fuentes materiales son aquellas que careciendo de fuerza de obligar por disposición de autoridad, aportan el contenido sociocultural, las conductas concretas que resultan obligadas.[14]

 

Así pues, la información que requiere el investigador se encontrará en libros, publicaciones periódicas, legislación, jurisprudencia. En los siguientes párrafos desarrollaremos algunos consejos prácticos para la obtención de información.

 

A. La biblioteca

 

Debido a que la mayor parte de la información está contenida en los libros, es necesario conocer algunos aspectos de la biblioteca a fin de facilitar su manejo para la mejor obtención de datos.

 

Es importante acudir a las bibliotecas que contengan libros sobre el tema de nuestra investigación, sea de Universidades, del Poder Legislativo, Poder Judicial, de las Secretarías de Estado, órganos autónomos, donde se podrá encontrar información especializada en la materia propia de la dependencia. En materia jurídica, las bibliotecas más completas son la del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Biblioteca de la Facultad de Derecho de la UNAM, la perteneciente a la Suprema Corte de Justicia, entre otras. También son de gran ayuda la Biblioteca del Senado de la República, la de la Cámara de Diputados, la Biblioteca Central de la UNAM, principalmente.

 

En la actualidad, la mayoría de los catálogos de las bibliotecas se encuentran en formato digital, incluso con acceso a través de internet, lo que permite mayor facilidad en la búsqueda de los libros.

 

Otro aspecto de gran relevancia para el investigador es el adecuado manejo de las bases de datos de las Bibliotecas a fin de localizar fácilmente los libros. Para ello es importante conocer los sistemas de clasificación más empleados, a saber: el Sistema Decimal Dewey, el de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (LC) y, en materia jurídica, el de la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

 

a. Sistema de Clasificación Decimal Dewey (SCDD).

 

En este sistema, creado por el estadounidense Melvil Dewey, las clases básicas están organizadas por disciplinas académicas tradicionales o campos de estudio y son los siguientes:

 

000 Obras Generales.-Disciplinas que no están en las otras clases.

100 Filosofía, Psicología y ciencias afines.

200 Religión.

300 Ciencias Sociales.

400 Lenguas.

500 Ciencias Puras (ciencias naturales y matemáticas)

600 Ciencias Aplicadas (tecnología).

700 Artes (bellas artes y artes decorativas).

800 Literatura y Retórica.

900 Geografía e Historia y disciplinas auxiliares

 

A su vez se dividen cada uno de ellos, por ejemplo, las Ciencias Sociales tiene la siguiente subdivisión:

 

300  Ciencias sociales

310 Estadística general

320 Ciencia política

330 Economía

340 Derecho

350 Administración pública

360 Servicios sociales; asociaciones

370 Educación

380 Comercio, comunicación, transporte

390 Costumbres, etiqueta, folclor

 

Y Derecho se fracciona así:

 

340  Derecho en general

341  Derecho Internacional Público

342  Derecho Público

343  Derecho Penal

344  Derecho Administrativo

345  Derecho Procesal Civil y Penal

346  Derecho Civil

347  Derecho Comercial y Mercantil

348  Derecho Canónico y Eclesiástico

349  Historia del Derecho[15]

 

La clasificación de cada texto se compone de números y letras: los números de acuerdo a las clases y a las divisiones de cada clase. Entre mayor cantidad de dígitos a la derecha del punto decimal tenga un número, mayor especialización del tema tendrá el texto. Y las letras, que generalmente son las tres primeras iniciales del apellido paterno del autor o bien del titulo (si el asiento principal es por este rubro).

 

Derivado de este sistema, está el Sistema de Clasificación Decimal Universal, también conocido como de Bruselas, el cual presenta algunas variables pero emplea también los número decimales.

 

b. Sistema de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (LC).

 

Este sistema, creado para catalogar las obras de la biblioteca más grande de los Estados Unidos de América, clasifica los libros asignándoles las letras del alfabeto inglés, que son 26, exceptuando la “i” y la “o”, así permite más posibilidades de clasificación que el Dewey, ya que en éste solo se pueden obtener cien posibles combinaciones, mientras que en el LC, 576 que resultan de multiplicar 24 por 24 letras, más otras 24 posibilidades de agregar otras 24 letras sencillas.

 

La letra asignada para la materia Derecho es la K, pero es insuficiente para todas las ramas del Derecho, además de que muchas materias que corresponden al ámbito jurídico están en otras letras, por ejemplo el Derecho Constitucional está en JF, el Derecho Internacional en JX, etc. Esto obedece a que dicha clasificación está pensada para países con sistemas jurídicos de Common Law, diferentes de los sistemas de tradición neorromanista.

 

La clasificación se integra también por una segunda letra con número, que corresponde a la primera letra del apellido del autor y un número otorgado de acuerdo a las siguientes letras; de igual forma, se añade el año de edición del libro.

 

Este sistema de clasificación ha sido adoptado en la mayoría de las Universidades, por ejemplo, el sistema de Bibliotecas de todas las dependencias de la UNAM adopta este sistema (excepto algunas como la del Instituto de Investigaciones Antropológicas o el Instituto de Investigaciones Jurídicas que veremos a continuación).

 

c. Sistema de la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

 

Como señalamos anteriormente, tanto el sistema Dewey como el de la Biblioteca del Congreso resultan insuficientes para la materia jurídica la cual está en constante desarrollo, por lo que la Biblioteca “Jorge Carpizo” del Instituto de Investigaciones Jurídicas adoptó un sistema propio de clasificación, formado por 19 letras del alfabeto asignándolas a ciertas materias, y tres números que corresponden a subdivisiones de estas, a saber:

 

A000 Obras de Consulta

B000 Teoría del Estado, ciencia política, sociología

C000 Obras generales de Derecho Comparado, Filosofía del Derecho, Sociología Jurídica

D000 Derecho Internacional Público y Privado

E000 Derecho Constitucional

F000 Derecho Administrativo

G000 Derecho Financiero y Aduanero

H000 Derecho Procesal Civil y Penal

J000 Derecho Penal

K000 Derecho Civil

L000 Derecho Mercantil

M000 Derecho Agrario

N000 Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

P000 Otras disciplinas jurídicas: Derecho Aéreo y Espacial, Derecho Canónico, Derecho Militar, Derecho Minero, Derecho Económico, Derecho Informático

R000 Derecho Romano e Historia del Derecho

T000 Universidades

V000 Historia

W000 Filosofía

Y000 Economía

 

En este sistema se han dejado libres algunas letras del alfabeto, precisamente para asignarlas a futuras ramas del conocimiento jurídico que surjan.

 

A su vez, cada letra se subdivide y deja abierta la posibilidad de formar 999 combinaciones para todas las materias de esa rama, así por ejemplo, algunas subdivisiones de Derecho Constitucional son las siguientes:

 

E000 Derecho Constitucional

E010 Obras Generales de Derecho Constitucional

E030 Derecho Constitucional Mexicano

E050 Derecho Constitucional Comparado

E100 Legislación constitucional comentada

E500 Derechos Humanos, Garantías Individuales y Sociales

E640 Poder Legislativo, Derecho Parlamentario

E670 Poder Judicial

E700 Sistemas de Control de la Constitucionalidad, Tribunales Constitucionales

E800 Derecho Electoral, Sistemas Electorales

 

 

La clasificación se compone, en su caso, también de un punto decimal y tres números que se agregarán, estos son los “determinantes de lugar” que indican el país o lugar específico al que se refiere obra. Así algunos ejemplos de determinantes de lugar son:

 

100 América

110 América del Norte

111 Canadá

112 Estados Unidos

113 México

190 Latinoamérica

200 Europa

214 España

216 Francia

278 Cd. del Vaticano

300 Asia

305 Asia Occidental

333 India

400 África

500 Oceanía

503 Nueva Zelanda

 

Cuando una obra se refiera al Derecho mexicano exclusivamente se le asigna la numeración 030 en la mayoría de las ramas jurídicas, así Derecho constitucional mexicano es E030, Derecho administrativo mexicano, F030; Derecho civil mexicano, K030; Derecho del trabajo mexicano N030, y así sucesivamente.

 

La clasificación se integra también con otra letra con números que corresponde al apellido paterno del autor y la primera letra del título del libro (omitiendo los artículos). En tercer término, la clasificación incluye una clave formada por dos o cuatro letras que corresponde al Acervo a que pertenece seguido por el número de adquisición. Esta distinción se realiza debido a que el Instituto cuenta con más de 17 acervos que corresponden a Bibliotecas de grandes juristas, donadas al Instituto. Así tenemos algunos ejemplos:

 

DC                  Acervo Tradicional

DCMC           Acervo Mario de la Cueva

DCSR                        Acervo Andrés Serra Rojas

DCNC                        Acervo Noriega Cantú

DCBG            Acervo Barrera Graff

DCTR             Acervo Tena Ramírez

DCSZ             Acervo Silvio Zavala

DCCS                        Acervo César Sepúlveda

DCGR                        Acervo Gómez Robledo

DCIV              Acervo Ignacio Vallarta

DCRM            Acervo Ruiz Massieu

DCFR            Fondo Reservado: libros del siglo XIX y anteriores.

 

A continuación veremos un ejemplo de la clasificación de un libro, de acuerdo a los tres sistemas revisados.

 

Clasificación realizada por la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM:

 

Clasific.                     K583 W37 1993

Dewey                        340/.2 342 20

Autor                          Watson, Alan

Titulo                         Legal transplants : an approach to comparative law / Alan Watson

Edicion                      2nd ed

Imprim.                      Athens : University of Georgia, 1993, c1974

Descr.                        xvi, 121 p.

ISBN                          082031532X (papel alcalino)

Notas                         Publicado originalmente: Edinburgh : Scottish Academic Press, 1974. Con nuevo prologo

Tema                         Derecho comparado

Tema                         Derecho romano - Recepción

Tema                         Derecho común - Recepción

Tema                         Derecho civil - Recepción

Existe(n)                    1 Ejemplar(es) en Inst. de Investigaciones Jurídicas

 

Clasificación realizada por la Biblioteca “Jorge Carpizo” del Instituto de Investigaciones Jurídicas:

 

Clasificación:           C200/W29L

DC:                             DC 27693

Autor principal:         Watson, Alan.

Título:                        Legal Transplants; An Approach to Comparative Law.

Edición:                     2nd. ed.

Pie de imprenta:      Athens, Georgia, USA, The University of Georgia Press =1993=

Descripción:             xvi, 121 p.

ISBN:                         0-8203-1532-X

Temas:                      1. Derecho Comparado  2. Derecho Romano - Recepción del Derecho  3. Common Law  4. Derecho Civil  5. Sistemas Jurídicos

Idioma:                      Inglés

 

 

Cabe señalar que también existe un catálogo de voces con más de 2000 términos especializados correspondientes a todas las materias, los cuales cuentan con una clasificación asignada de acuerdo a la rama del Derecho y a la materia a que corresponda. Así tenemos algunos ejemplos:

 

Abuso de Menores: J600

Actos de Comercio: L200

Administración Pública Federal: F500

Amparo Indirecto: E700

Axiología Jurídica: C600

Derecho Municipal: F575

Derecho Comparado: C200

Derecho Prehispánico: R620

Garantía de Audiencia: E500

Historia Prehispánica: V600 ó V750

Impuesto al Valor Agregado: G240

Informática Jurídica: P925

Silencio Administrativo: F700

UNAM – Informes: T600

Vacaciones: N250

 

Este catálogo de voces permite además una mejor localización de las obras, ya que se limita a la institución jurídica específica, de acuerdo a la temática buscada.

 

De igual forma, en las bibliotecas jurídicas se pueden encontrar Diccionarios y Enciclopedias generales de Derecho, las cuales contienen estudios monográficos de las diversas materias del saber jurídico. Como muestra tenemos: Enciclopedia Jurídica Mexicana (Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM), Enciclopedia del Diritto (Italia);  Enciclopedia Jurídica Omeba (Argentina), Novissimo Digesto Italiano (Italia), Enciclopedia Jurídica Básica (España), Digesto delle Discipline Privatistiche (Italia), Digesto delle Discipline Penalistiche (Italia), International Encyclopaedia for Labour Law and Industrial Relations (Países Bajos). Y múltiples diccionarios jurídicos temáticos en todas las áreas del conocimiento jurídico: Civil, Penal, Constitucional, Mercantil, Internacional, Amparo, Romano, Fiscal, del Trabajo y la Seguridad Social, entre otros.

 

Así pues, el investigador debe conocer todos estos aspectos para una mejor localización del material. En el caso de la UNAM, a través de la página de la Dirección General de Bibliotecas[16] se encuentran todos los libros que forman parte del sistema de bibliotecas, cabe señalar que cuando se trate de un libro que está en la Biblioteca “Jorge Carpizo” se debe buscar la clasificación asignada de acuerdo con el sistema del Instituto en la página del mismo[17].

 

También es importante conocer y revisar las bibliotecas virtuales, en las que se pueden consultar a texto completo a través de internet una gran cantidad de obras. Un ejemplo es la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM[18], en la que se encuentran las publicaciones editadas por tan importante Instituto, así como libros clásicas del Derecho, y publicaciones de otros importantes centros como el Instituto Nacional de Administración Pública, el Instituto Federal Electoral, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, entre otros.

 

B. La hemeroteca

 

De igual forma la hemeroteca tiene especial importancia, ya que los estudios más novedosos se encuentran en las revistas especializadas, las cuales se publican con mayor rapidez que lo que tardaría un libro. Además, las publicaciones periódicas al contener varios estudios, recopilan el pensamiento de muchos autores lo cual enriquece el punto de vista del tema abordado.

 

En materia jurídica existen varias publicaciones periódicas con gran contenido doctrinal: revistas de Universidades, centros de investigación, instituciones gubernamentales, asociaciones de juristas, entidades privadas, entre otras, tanto nacionales como extranjeras. Por ejemplo, en México existen en el ámbito jurídico: Revista de la Facultad de Derecho, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Cuestiones Constitucionales, Ars Iuris, Jurídica, Revista de Derecho Privado, Anales de Jurisprudencia, Apuntes Electorales, Derecho y Cultura, Revista Latinoamericana de Derecho, Anuario Mexicano de Derecho Internacional, Anuario Mexicano de Historia del Derecho, Lex, Difusión y Análisis, Revista Jurídica Jalisciense, Isonomía, y muchas más.

 

En esto es de gran utilidad la base de datos de la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas, la cual contiene clasificados todos los artículos de las revistas con las que cuenta en su Acervo y que comprenden la mayoría de los países del mundo, así como de las ramas jurídicas. Se cuenta con una publicación mensual denominada “Avance Hemerográfico” la cual recopila todos los artículos de las revistas recibidas en dicho mes, con la correspondiente clasificación temática. El Avance Hemerográfico contiene más de 300 números de revistas jurídicas especializadas nacionales y extranjeras, lo que implica más de 3,000 nuevos artículos por mes.

 

También es de gran ayuda el servicio de “consultas por encargo” proporcionado por la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas, mediante el cual se proporciona al usuario un listado impreso o en disquete, de todos los libros y/o revistas sobre los temas que busca, y que forman parte de los acervos de dicha biblioteca.

 

C. Legislación y Jurisprudencia

 

En este rubro, también son de importancia los acervos que contienen esta información. En los últimos años, con el desarrollo de la tecnología se han podido incluir toda esta información en discos compactos que están a la venta del público, o bien en bases de datos consultables incluso por internet.

 

La mayoría de las leyes se encuentran en los “portales” de las instituciones gubernamentales, poderes legislativos federal y de los Estados, instituciones académicas e incluso editoriales o entes comerciales. En los casos de búsquedas de internet es importante confrontar varias páginas ya que algunas pueden no estar actualizadas, por tanto, al revisarse varias opciones se podrá localizar la versión vigente de la ley. Los buscadores genéricos en internet también ayudan a localizar la información pues orientan sobre las páginas que contienen dicho ordenamiento.

 

En el caso de la jurisprudencia, es útil consultar la página de la Suprema Corte de Justicia, así como de otros tribunales, pues algunos publican a texto completo la mayoría de sus resoluciones. También es de gran ayuda comparar las resoluciones de tribunales extranjeros o internacionales, por ejemplo la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, el Tribunal Constitucional Español, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por citar algunos ejemplos.

 

Lo anterior permite una mejor búsqueda y manejo de la información, ya que los buscadores que normalmente se incluyen son sistemas modernos y eficientes.

 

Así pues, en esta etapa heurística es importante localizar la información y ordenarla. Por ello, en este proceso de recopilación de información se recomienda el manejo de fichas tanto bibliográficas como de trabajo. Aquí depende de la forma de trabajar del investigador, pero es indispensable que se lleve un registro minucioso de las fuentes consultadas. En el siguiente apartado abundaremos un poco más sobre estas fichas.

 

A continuación revisaremos las dos siguientes etapas del proceso de la investigación.

 

3. Etapa de la construcción

 

Esta fase corresponde a la organización del material recopilado y la formulación del orden a presentar.

 

Después de haber recopilado la información es necesario procesarla, desentrañarla, separarla, clasificarla. Es aquí cuando presentan ventajas el uso de las fichas bibliográficas y de trabajo, para una administración eficiente de los datos.

 

Las fichas bibliográficas son de uso exclusivo del investigador y le permitirán un manejo preciso de las fuentes consultadas, no solamente para incluirlas en la bibliografía del trabajo, sino para poder revisarlas y confrontarlas cuantas veces sea necesario. Estas fichas deberán contener: los datos de la obra (autor, título, lugar de edición, edición, editorial, fecha); la localización (clasificación, anotación si pertenece a alguna biblioteca o el nombre de la persona propietaria de la obra); y la enumeración de los aspectos del tema objeto de investigación que aborda dicha fuente (por ejemplo, antecedentes, diferencias con otras figuras, regulación el derecho comparado) indicando las páginas en donde se encuentra dicha información; deberán estar numeradas progresivamente.

 

De esta manera, con base en la información obtenida se formulará un capitulado más específico, para desarrollar la investigación en ese orden. Es decir, que la enumeración de los subtemas en las fichas bibliográficas nos permitirá integrar el capitulado.

 

Respecto a las fichas de trabajo, estas tienen como objetivo desarrollar un subtema específico de acuerdo con lo abordado en cada obra consultada. Así al revisar cada una de las fuentes, tomaremos de ella los aspectos que nos interesan y los plasmaremos por escrito. Las fichas deberán contener los datos de la obra (si se quiere abreviados con el número asignado a la ficha bibliográfica que realizamos previamente de ella pero sin omitir la página), el tema o subtema abordado (por ejemplo: “Ámbitos de la argumentación jurídica”) y el desarrollo de dicho tema sea en paráfrasis o en cita textual (por ejemplo: Manuel Atienza señala que la teoría de la argumentación jurídica tiene como objeto de reflexión “las argumentaciones que tiene lugar en contextos jurídicos”, que en principio ocurren en tres principales campos: en la producción o establecimiento de normas jurídicas, en la aplicación de las normas a la resolución de casos; y en el campo de la dogmática jurídica...).

 

Las fichas de trabajo serán parte del borrador inicial, al cual se añadirá posteriormente la apreciación personal del investigador, así como el punto de vista de otros autores. Las fichas serán pues, el instrumento que nos permita desarrollar la información obtenida y ubicarla de acuerdo a nuestro capitulado para ir conformando el cuerpo de nuestro trabajo.

 

De esta manera, cuando se redacte el trabajo final y se capture toda la información, se tomarán como base los datos contenidos en las fichas de trabajo. Algunos investigadores, sin embargo, prefieren realizar dichas fichas directamente en el trabajo, es decir, redactar al mismo tiempo de capturar la información, esto también puede ayudar a desarrollar la investigación de modo eficaz, sobretodo para dotarla de mayor rapidez.

 

Como señalamos, el avance en esta etapa dependerá en mucho de la forma de trabajo del investigador, lo importante es que la información obtenida sea procesada adecuadamente y de manera eficiente, para que se pueda proseguir a la última etapa y no quedar el trabajo estancado u obstruido por falta de organización.

 

A continuación proseguiremos con la última etapa, donde indicaremos algunos criterios para el proceso de redacción.

 

4. Etapa formal: redacción y presentación de resultados

 

Finalmente, la cuarta etapa está vinculada al proceso de redacción y presentación de resultados. Esto abarca tanto las reglas de ortografía, de redacción y estilo, como el manejo correcto de las notas a pie de página.

 

Antes de redactar el trabajo final, será necesario revisar algunos libros de redacción que nos permitan identificar los principales aspectos a considerar en este proceso, así como los errores más frecuentes en los que incurrimos; todo ello para que nuestro trabajo sea de la mejor calidad y pueda ser accesible a los lectores.[19]

 

En el proceso de la investigación es indispensable un manejo correcto de las notas a pie de página y referencias. Debido a que hay opiniones diversas sobre el manejo correcto de las citas bibliográficas, transcribiré a continuación los lineamientos establecidos por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, que buscan sobretodo la unificación de criterios[20]:

 

Notas a pie de página

A. Cuando se refieren libros

1) El orden en que deberán aparecer los distintos elementos que integran las notas, si es que los hay todos, es el siguiente: autor o autores (primero los apellidos y luego el nombre o nombres, separados por coma los primeros de los segundos), título en itálicas o cursivas (en este caso sólo se usará mayúscula inicial y en los nombres propios), número de edición (la primera no debe indicarse), traductor, lugar de edición (ciudad), editorial, año, colección, volumen o tomo, páginas. Ejemplo:

1Kelsen, Hans, La teoría pura del derecho, 3a. ed. trad. de Eduardo García Máynez, México, UNAM, 1969, p. 437.

 

2) Cuando se haga referencia a una obra con dos autores, en ambos nombres deberá aplicarse el criterio de colocar primero los apellidos y luego el nombre. Los nombres irán separados por la conjunción copulativa y; sólo en caso de confusión se antepondrá coma a la y. Ejemplo:

2Carpizo, Jorge y Valadés, Diego, El voto de los mexicanos en el extranjero, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998, p. 120.

 

3) Si la obra tiene más de dos autores, se empleará la abreviatura et al. (y otros) después del nombre del primer autor (sin que medie coma). Ejemplo:

3 Castro Medina, Ana L. et al., Accidentes de tránsito terrestre. Estudios sobre el peritaje, México, Porrúa-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998, p. 153.

 

4) Cuando se haga referencia a una obra que es parte de una colección, el nombre de dicha colección deberá colocarse después del año de edición. Ejemplo:

4 Barajas Montes de Oca, Santiago, Derecho del trabajo, México, McGraw Hill–UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1997, colección Panorama del Derecho Mexicano, p. 75.

 

5) Si la obra consta de varios tomos, el tomo que se cita deberá quedar indicado después del año de edición (o de la colección si la hay). Ejemplo:

5 García Ramírez, Sergio, comentario al artículo 20 constitucional, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos comentada, 13a. ed., México, Porrúa-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998, t. I, pp. 239-266.

 

6) Cuando se haga referencia a trabajos que aparecieron en obras colectivas, la ficha deberá quedar de la siguiente forma:

6  Polo, Antonio, “El nuevo derecho de la economía”, Antología de estudios sobre derecho económico, México, UNAM, 1978, pp. 49-82.

 

Como se verá más adelante, en el inciso 8, la preposición “en” sólo se utilizará para los casos en que haya un responsable de la obra colectiva (coordinador, compilador o editor).

 

7) Cuando la obra tenga coordinador, deberá citarse de la siguiente manera:

7  Kaplan, Marcos (coord.), Revolución tecnológica, Estado y derecho, t. IV: Ciencia, Estado y derecho en la tercera revolución, México, Pemex-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1993, p. 137.

 

Como puede observarse, cuando una obra consta de varios tomos y cada uno de ellos tiene su propio título, entonces el número de tomo, seguido del título en cursivas de ese propio tomo, deberá consignarse inmediatamente después del título general.

 

8) Cuando el trabajo de un autor apareció en la obra que fue responsabilidad de un coordinador, compilador o editor, la nota se asentará como sigue:

8  Loredo Hill, Adolfo, “Naturaleza jurídica del derecho de autor”, en Becerra Ramírez, Manuel (comp.), Estudios de derecho intelectual en homenaje al profesor David Rangel Medina, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998, pp. 19-29.

 

B. Cuando se haga referencia a artículos de revistas

El orden de aparición de los datos, si es que existen todos los elementos, será el siguiente: autor o autores (primero los apellidos y luego el nombre o nombres separados por coma los primeros de los segundos), título del artículo entre comillas (con mayúscula inicial y en nombres propios), traductor (si lo hay), título de la revista en itálicas o cursivas (en este caso, salvo las preposiciones y artículos, las demás palabras que conforman el nombre propio de la publicación deberán iniciar con mayúscula), lugar de edición, serie o época, año, tomo o volumen, número, periodo que comprende la revista y páginas. Ejemplo:

9  Torre Villar, Ernesto de la, “El Decreto Constitucional de Apatzingán y sus fuentes legales”, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, México, nueva serie, año X, núms. 28-29, enero-agosto de 1977, pp. 75-137.

 

C. Cita de documentos publicados en Internet

Sólo deberá agregarse a la ficha la dirección de la página de Internet correspondiente. Ejemplo:

1  Häberle, Peter, “El Estado constitucional europeo”, Cuestiones Constitucionales. Revista Mexicana de Derecho Constitucional, México, núm. 2, enero-junio de 2000, http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/cconst/2/art/art4.htm

 

D. Segunda y posteriores referencias a una obra

A partir de la segunda referencia a una obra, deberán utilizarse abreviaturas en latín de acuerdo con los siguientes casos: 1) cuando se cite por segunda o posterior ocasión una obra, deberá utilizarse op. cit., acompañado del número de nota en donde apareció por primera vez la referencia, siempre y cuando dicha referencia no sea la inmediata anterior; 2) si tenemos necesidad de referir la misma obra, pero distinta página en la nota posterior inmediata, usaremos ibidem y el número de página; 3) si se trata de la misma obra e incluso la misma página, entonces usaremos el vocablo idem (sin más indicación). Ejemplo:

 

1  Hernández Álvarez, Óscar, “La terminación de la relación de trabajo” en Buen Lozano, Nestor de y Morgado Valenzuela, Emilio (coords.), Instituciones de derecho del trabajo y de la seguridad social, México, Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1997, pp. 537 y 538.

2  Barajas Montes de Oca, Santiago, “La nueva estructura del mercado laboral”, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, México, nueva serie, año XXI, núm. 91, enero-abril de 1998, p. 37.

3  Hernández Álvarez, Óscar, op. cit., nota 1, p. 543.

4  Idem.

5  Ibidem, p. 545.

 

Respecto a los documentos de internet, consideramos recomendable colocar también la fecha en que se consultó dicha página electrónica, debido a que estas cambian de manera vertiginosa y puede ser que algo que se publicó en un momento determinado fue modificado o ya no aparece en dicha página; también se puede añadir el nombre del “portal” de internet que se consultó, así como la institución responsable, por ejemplo:

 

1  Solís, Alex. “La Ética en el seno del Parlamento: Transparencia y rendición de cuentas”, Página electrónica del Banco Mundial, www.worldbank.org/wbi/governance/placc2003/pdf/solis.pdf (consultado el 5-04-2004).

2 “Evolución de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por Artículo”, Página electrónica del Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, UNAM, http://www.juridicas.unam.mx/infjur/leg/constmex/hisxart.htm (consultado el 19-04-2004).

 

Algunos autores recomiendan también agregar los pasos para acceder a dicho documento, es decir, las secciones de la página que se visitaron para poder llegar a la información. De esta manera el lector contará con todos los datos necesarios para localizarla, lo anterior debido a que muchos “portales electrónicos” cuentan con una gran cantidad de información entre la cual se podría perder. Como muestra tendríamos:

 

2 “Evolución de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por Artículo”, Página electrónica del Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, UNAM, (http://www.juridicas.unam.mx: Legislación y Jurisprudencia: Legislación mexicana: Federal: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos versión original de 1917 y todas sus reformas: por artículo; consultado el 19-04-2004).

 

 

Otra forma de citar es colocando más detalles del documento, sobretodo si se trata de libros o revistas en formato electrónico. Siguiendo la norma internacional ISO 690-2 se presenta el siguiente esquema:[21]

 

CITA DE LIBROS ELECTRÓNICOS

Autor/responsable, Título, [Tipo de medio], Edición, Lugar de publicación, Editorial, Fecha de publicación, Fecha de actualización/revisión, [Fecha de citación], Serie, Notas, Disponibilidad y acceso, Número normalizado.

Ejemplo:

Fix-Zamudio, Hector y Hector Fix-Fierro, El Consejo de la Judicatura, [en línea], México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1996, 05/09/2001, [citado 19-09-2004], Cuadernos para la Reforma de la Justicia (Núm. 3), Formato html, Disponible en Internet: http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=86, ISBN 968-36-5137-2.

 

CITA DE ARTÍCULOS EN REVISTAS ELECTRÓNICAS

 

Autor, Título, [Tipo de soporte], Edición, Lugar de publicación, Editorial, Fecha de publicación, Fecha de citación, Nombre de la revista, Serie, Notas, Disponibilidad y acceso, Número normalizado.

Ejemplo:

García Ramírez, Sergio, Una reflexión Jurídica sobre la muerte, [en línea], México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2004, [citado 19/09/2004], Boletín Mexicano de Derecho Comparado (Núm. 111), Formato pdf, Disponible en: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/boletin/cont/111/art/art3.pdf, ISSN 0041-8633.[22]

 

Así pues, la manera que escojamos deberá ser uniforme para todo el documento y de acuerdo a las necesidades de nuestra investigación, así como a los lineamientos establecidos por la autoridad académica en la que se desarrollará nuestro trabajo.

 

Siguiendo estos lineamientos se dotará a la investigación de gran calidad, no solo en la forma sino también en el contenido, pues permitirá que pueda ser entendida por los lectores destinatarios, confrontada y produzca los frutos que de ella se esperan.

 

IV. CONCLUSIONES

 

Como podemos observar, el proceso de la investigación jurídica es amplio y complejo, en este breve ensayo hemos dado algunos consejos prácticos de cómo realizarlo de la mejor manera, considerando que el mejor método para el investigador es el que le produzca resultados.

 

Debemos aprovechar la experiencia y el conocimiento que otros han alcanzado, así las generaciones nuevas emplearán dicho tesoro y sabrán acrecentarlo para dejar a las siguientes. En la ciencia el progreso se genera a través de la investigación y el estudio, así pues, el Derecho, que también es una ciencia, progresará y se irá perfeccionando en la medida que desarrollemos con éxito nuestro papel de investigadores.

 

No cabe duda que será un gran logro para el investigador cuando vea concluido su trabajo, cuando este sea revisado, aprobado, consultado y a su vez, suscite nuevas investigaciones que perfeccionen los conocimientos adquiridos o generen nuevos, todo ello para el progreso y bien común de la humanidad.

 

V. BIBLIOHEMEROGRAFÍA.

 

AZÚA REYES, Sergio T., Metodología y técnicas de la investigación jurídica, prólogo de Jorge Barrera Graf, México, Editorial Porrúa, S. A., 1990.

BOSCH GARCÍA, Carlos, La técnica de investigación documental, 9a. ed., México, UNAM-Editorial Edicol, 1979.

CÁZARES H., Laura et al., Técnicas actuales de investigación documental, México, Trillas, 1990.

ECO, Umberto, Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, 19ª ed., Madrid, Gedisa, 1996

GONZÁLEZ GALVÁN, Jorge Alberto, La construcción del derecho. Métodos y técnicas de investigación, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998.

HERNÁNDEZ ESTÉVEZ, Sandra Luz y LÓPEZ DURÁN, Rosalío, Técnicas de investigación jurídica, 2a. ed., México, Oxford University Press.

LARA SÁENZ, Leoncio, Procesos de investigación jurídica, 6a. ed., México, Porrúa-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2003.

LÓPEZ RUIZ, Miguel, Elementos para la investigación (metodología y redacción), 3a. ed., México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998.

___________ Normas técnicas y de estilo para el trabajo académico, ed., México, UNAM, Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 2003, colección Biblioteca del editor.

MÁRQUEZ ROMERO, Raúl, Criterios editoriales del Instituto de Investigaciones Jurídicas y de la Enciclopedia Jurídica Mexicana, 2ª. ed., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2003. http://www.juridicas.unam.mx/publica/critedit/critedit.pdf (consultado por última vez el 04/04/05).

MORINEAU IDUARTE, Marta y DÁVALOS MARTÍNEZ, Héctor, Sistema de clasificación de la biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, UNAM, 1983.

“Referencias o citas para documentos electrónicos”, Biblioteca Jurídica Virtual, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, http://www.bibliojuridica.org/gen/cita.htm (consultado por última vez 28/06/2007).

VARGAS MENCHACA, José Manuel, Manual para la elaboración de tesis profesionales: reglas y consejos prácticos para preparar trabajos de investigación documental, [s.l.i.] [s. e.], 1990.

WITKER, Jorge, Técnicas de investigación jurídica, México, UNAM-McGraw Hill, 1996.

 



* Maestro en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, Técnico Académico en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Profesor en la Facultad de Derecho de la UNAM. efren.chavez@correo.unam.mx

[1] Cfr. Lara Sáenz, Leoncio, Procesos de investigación jurídica, 6a. ed., México, Porrúa-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2003, pp. 28-29.

[2] Ibidem, pp. 30-31.

[3] Ibidem, pp. 31-32. El autor desarrolla ampliamente todos estos conceptos, de los cuales nosotros solamente hemos realizado una breve referencia.

[4] Cfr. Cázares H., Laura et al., Técnicas actuales de investigación documental, México, Trillas, 1990, pp. 18-19.

[5] Idem.

[6] Sirva como ejemplo la “Unidad de Investigación Empírica” del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la cual ha desarrollado importantes investigaciones como la “Encuesta sobre Cultura de la Constitución en México” o el “Diagnóstico sobre la Administración de Justicia en las Entidades Federativas”, ambos contenidos en obras editadas por dicho Instituto.

[7] Cfr. Vargas Menchaca, José Manuel, Manual para la elaboración de tesis profesionales: reglas y consejos prácticos para preparar trabajos de investigación documental, [s.l.i.] [s. e.], 1990, p. 17.

[8] Bascuñan Valdés, Aníbal, Manual de técnicas de la investigación jurídica, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1961, p. 37, citado por Witker, Jorge, Técnicas de investigación jurídica, México, UNAM-McGraw Hill, 1996, p. 3.

[9] Ibidem, p. 2.

[10] Cfr. Lara Sáenz, Leoncio, op. cit., nota 1, p. 33.

[11] Cfr. Azúa Reyes, Sergio T., Metodología y técnicas de la investigación jurídica, prólogo de Jorge Barrera Graf, México, Editorial Porrúa, 1990, pp. 8-9.

[12] Quizá el término “antecedentes históricos” puede resultar un pleonasmo, ya que todo antecedente es histórico, pero aquí lo empleamos así para referirlo a los acontecimientos históricos y distinguirlo de los “antecedentes legislativos” que se refieren a las leyes u otros ordenamientos que contemplaron el objeto de estudio, y que en algún momento constituyeron derecho positivo vigente.

[13] Cfr. Azúa Reyes, Sergio T., op. cit., nota 11, p. 30.

[14] Ibidem, pp. 30-31.

[15] Ibidem, pp. 39-40.

[16] http://www.dgbiblio.unam.mx

[17] http://www.juridicas.unam.mx/

[18] http://www.bibliojuridica.org

[19] Algunos libros que pueden ser útiles son los siguientes: López Ruiz, Miguel, Normas técnicas y de estilo para el trabajo académico, ed., México, UNAM, Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 2003, colección Biblioteca del editor; Eco, Umberto, Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, 19ª ed., Madrid, Gedisa, 1996; López Ruiz, Miguel., Elementos para la investigación (metodología y redacción), 3a. ed., México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998.

[20] Márquez Romero, Raúl, Criterios editoriales del Instituto de Investigaciones Jurídicas y de la Enciclopedia Jurídica Mexicana, 2ª. ed., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2003, http://www.juridicas.unam.mx/publica/critedit/critedit.pdf (consultado por última vez el 04/04/05).

[21] Cfr. “Referencias o citas para documentos electrónicos”, Biblioteca Jurídica Virtual, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, http://www.bibliojuridica.org/gen/cita.htm (consultado por última vez 28/06/2007).

[22] Respecto al tipo de medio o de soporte pueden ser los siguientes: [en línea]: se aplica a páginas web, archivos FTP, telnet y gopher; [correo electrónico]: se aplica a listas de distribución; [CD-ROM]; [DVD]; [cinta magnética]; [disco]. Idem.